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El blindaje de Sol extiende las protestas del 15-M por todo el centro de Madrid.

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Un grupo de indignados cortan la Gran Vía de Madrid y se dirigen hacia Cibeles. / Alberto Martín (EFE)

Un grupo de indignados cortan la Gran Vía de Madrid y se dirigen hacia Cibeles. / Alberto Martín (EFE)

El País | F. Javier Barroso / María Hervás | Madrid

  • El Metro y y los trenes de cercanías a su paso por Sol permanecen cerrados.
  • Hay un doble cordón policial en toda la plaza. Se pueden contar 50 furgones policiales.
  • Camacho y Gallardón acordaron el desalojo de Sol y el Paseo del Prado.

El desalojo de los últimos restos de las protestas del 15-M en la Puerta del Sol de Madrid ha reavivado las movilizaciones de los indignados en la capital de España. Después de que por la mañana unos 300 policías echaran los últimos restos de las movilizaciones, los indignados convocaron una protesta por la tarde contra la acción policial en el mismo lugar de donde habían sido expulsados. La Delegación del Gobierno en Madrid tomó entonces una decisión drástica y casi sin precedentes: bloquear todos accesos a la emblemática plaza madrileña y blindarla con un fortísimo dispositivo de seguridad. Incluso cerraron la estación de metro de Sol. Las medidas de control dieron alas a los manifestantes, que decidieron diversificar las protestas: mantenerse frente al cordón policial de Sol, manifestarse y cortar la Gran Vía, tomar la plaza de Callao, citarse para concentrarse en Cibeles y marchar por el Paseo del Prado hacia el Congreso. El desalojo ha reavivado las protestas, que están poniendo en jaque a la policía.

Un 'indignado' es sacado a la fuerza de dentro del cordón policial. / DAVID NELSON

Un 'indignado' es sacado a la fuerza de dentro del cordón policial. / DAVID NELSON

Ante la imposibilidad de poder manifestarse en la Puerta del Sol, cientos de manifestantes se han desplazado hasta la cercana plaza de Callao y alrededor de un millar de personas han cortado la Gran Vía a la altura del número 32. Después se dirigían hacia Cibeles, informa G. Lafuente. Los indignados de la calle Carretas y de la calle Mayor se han unido más tarde con el resto de manifestantes en el Paseo del Prado. Se acercaban a las inmediaciones del Congreso, informa María Hervás.

Después de acordonar la Puerta del Sol, uno de los incidentes se ha producido en Calle Montera. La policía ha desalojado a un grupo de 30 personas que hacía una sentada y los ha sacado de dentro del cordón policial. La medida de presión han ido aumentando cada vez más y se activó un doble cordón policial en toda la plaza. No dejaban entrar a nadie y se podían contar 50 furgones policiales desplegados por los accesos y la zona central. Además, los metros se habían detenido desde las 18.30 en la estación subterránea, una de las más importantes de la capital de España, “por indicación de la Delegación del Gobierno”, según puede leerse en los monitores de la red del metro y escucharse por la megafonía.

La medida de impedir la parada de los trenes en la principal estación de la capital, situada en lo que se convirtió en el núcleo de la protesta del 15-M, se ha visto acompañada de los fuertes controles en de acceso a la plaza. La policía ha atravesado coches en las calles que conducen a Sol y pedía documentación, impidiendo incluso el paso a algunas personas. La zona central de la plaza estaba vedada al paso y en el perímetro se ha tendido una cinta para demarcar el perímetro de seguridad. Por los laterales, se habían abierto pasillos para para que circulasen los ciudadanos.

Un manifestante es arrastrado por la policía en Calle Montera. / CARLOS ROSILLO

Un manifestante es arrastrado por la policía en Calle Montera. / CARLOS ROSILLO

La policía ha bloqueado la calle de Montera a la entrada de Sol. Están parando a los que consideran indignados. Los demás les dejan pasar. El criterio parece la ropa y el aspecto de las personas, informa David Nelson. Además, los agentes han echado a unos cinco indignados de la Puerta del Sol, los cuales llevaban unos 20 minutos en el centro de plaza con un cartel. Los agentes les han pedido documentación antes de llevarles por la calle del Carmen.

Fuentes del Metro han informado que desde que comenzó la protesta de los indignados el pasado 15 de mayo nunca se les había solicitado el cierre de la estación de Sol, aunque ese mismo día sí se cerró algún acceso para evitar aglomeraciones.

Las medidas de control se han establecido horas antes de que comenzara un “paseo” de protesta por el desalojo de esta mañana. Éste se ha producido esta mañana en apenas dos horas y “sin incidentes”. Un fortísimo despliegue de 300 agentes antidisturbios y municipales, seguidos de una legión de barrenderos y operaciones del servicio municipal, han terminado con lo que quedaba del Movimiento 15-M en el Paseo del Prado y en la Puerta del Sol de Madrid. La decisión de desalojar a los últimos acampados en ambas zonas, ha informado a este periódico un portavoz municipal, la tomó ayer “de manera conjunta” el Ayuntamiento y el Ministerio del Interior.

Ambas instituciones, continúa la misma fuente, “han decidido, preparado y ejecutado” de común acuerdo la operación. Entre el alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, y el ministro, Antonio Camacho, hay una “total sintonía”. La Delegación del Gobierno, que desde el levantamiento de la gran acampada el 12 de junio sostenía que el barracón informativo que seguía en pie en la plaza era un asunto municipal frente al Consistorio, que sostenía que era una cuestión de “orden público”, no ha intervenido, salvo para ejecutar la orden. Fuentes policiales aseguran que un importante dispositivo va estar todo el día desplegado en el centro de la capital para evitar que los indignados regresen a acampar a Sol, así como en el entorno del Congreso de los Diputados y en Cibeles, para evitar posibles manifestaciones de protesta.

El desalojo, esta vez parece que efectivo, llega justo una semana después de un intento fallido que acabó con cargas policiales y sentadas en la zona de Recoletos y en las cercanías del Congreso de los Diputados. Otros indignados han contado a la SER que sospechan que el desalojo está “más que relacionado” con la próxima visita del Papa y la Jornada Mundial de la Juventud, que se celebrará en la capital entre el 16 y el 21 de este mes, y que se “lo esperaban”. Por su parte, el presidente de la asociación de comerciantes de Preciados y El Carmen, Apreca, Ignacio Lario, se ha mostrado “muy contento” porque “se ha solucionado el problema y la plaza puede empezar a recuperar su actividad” comercial y turística.

Según ha informado una portavoz de la Jefatura Superior de Policía, la intervención policial ha comenzado a las 6,15 y se ha desarrollado de forma “muy tranquila” y “sin incidentes”. A las nueve de la mañana, ya no quedaba ni rastro de ambas acampadas ni del puesto informativo de Sol y los servicios de limpieza urgente del Ayuntamiento (Selur), que han movilizado a cinco camiones y varias furgonetas, continúan dos horas y media después limpiando tras retirar objetos y residuos. Tres indignados que han vivido el desalojo han contado a este diario en Sol, que continúa fuertemente tomada por los agentes, que en la plaza había unas 50 personas durmiendo. Los antidisturbios los han levantado y les han dicho: “Despertaos, tenéis cinco segundos para recogerlo todo e iros”. Aunque las formas, aseguran, han sido malas, han obedecido y su reacción ha sido “tranquila”.

La operación la han desarrollado unos 200 agentes de antidisturbios, de la Policía Científica, de Extranjería, de la Brigada Provincial de Información y de Seguridad Ciudadana, dirigidos por mandos de la UIP o unidad antidisturbios con apoyo de más de un centenar de agentes de la Policía Municipal. Ha comenzado de forma simultánea en Sol y en el Prado con un gran despliegue policial, que ha procedido a desalojar a los que dormían y a quitar las tiendas y las lonas. Aunque en un principio se han negado y se ha producido algún amago de resistencia, poco a poco los han ido convenciendo y se han ido marchando. No se han producido detenciones pero sí se ha identificado a los que allí se encontraban, que se han ido marchando sin oponer resistencia. Según fuentes policiales, han sido identificadas a unas 60 personas en total, la mitad en Sol. De ellos, según las mismas fuentes, 20 “son indigentes de la zona ya conocidos” por los agentes y, el resto, indignados.

La placa de Carlos III, fuera

En Sol, punto emblemático de las protestas del movimiento, la Policía mantiene acordonado el centro de la plaza y vigila todas entradas al kilómetro cero -hay al menos un furgón policial en la calle Preciados, en Carretas, en plaza del Carmen y en Arenal-. En la propia plaza hay una decena de furgones y cerca de un centenar de agentes, al tiempo que un helicóptero sobrevuela la zona. En el centro neurágico de la ciudad permanecían desde el 13 de junio y hasta hoy algunos miembros del Movimiento 15-M en un puesto de información o barrancón para informar sobre el ideario y actividades del movimiento. Era el último reducto de la gran acampada que duró un mes y que se inició tras la manifestación del 15 de mayo.

En la plaza permanecían a las nueve de la mañana tres indignados, dos de ellos extranjeros. Son Florian Tamme, alemán de 23 años y estudiante de Geología, que piensa volver a su país el 24 de agosto y que llegó a Madrid con la marcha nororiental desde Barcelona; y Kevin Lo bagouse, francés de 20 años. Kevin está helado de frío porque solo lleva puesto la parte de arriba del pijama y unas bermudas. Con una manta trata de combatir las tiritonas. Los tres se han quedado con lo puesto, Kevin ni siquiera tiene lentillas porque, asegura, ya los desalojaron ayer de una casa okupa de la calle León y no les dejan entrar a recoger sus cosas si no tienen orden judicial. Los tres, que se van a ir a desayunar con los dos euros que les quedan, cuentan que muchos de los que había en Sol han trasladado sus cosas en casas okupas y que ahora se van a ir a la zona de puerta del Hierro para ayudar en un poblado de gitanos. A las diez y media, el Selur sigue limpiando con mangueras y cepillos, limpian sobre lo limpio. Hay muchos curiosos que hacen fotos al despliegue, que impresiona por el número de agentes, y muchas cámaras de televisión.

Ya no queda nada del puesto de información y los servicios de limpieza cargan los últimos tablones en un contenedor, al tiempo que arrancan las pocas pancartas, testimonio de las protestas contra el sistema político, económico y social, que quedaban en el lugar. También ha sido arrancada la placa con el lema Dormíamos, despertamos. Firmado: plazatomada, que los indignados habían colocado en el suelo, al pie del pedestal de la estatua de Carlos III. Entre los restos del puesto de información podían verse cuatro bombonas de butano -la presencia de estas bombonas era lo que más preocupaba a los agentes por la peligrosidad que comportan- y cinco extintores, papeles y reivindicaciones y propuestas que los jóvenes habían ido recopilando a lo largo de dos meses y medio de protestas y que son retirados por los servicios de limpieza. Una indignada, que ha perdido todos sus papeles, ha mostrado su rechazo al modo en que se ha desarrollado la operación, ya que asegura que hoy mismo iban a retirar de la plaza una muestra de pintura con seis lienzos y de un centenar de fotografías que ha quedado arrasada tras la operación policial. El propio autor de las imágenes estaba enfadado porque no le hayan permitido llevarse sus fotos.

La Policía mantiene también un amplio despliegue en la zona del Prado, tras desalojar a los indignados que mantenían su acampada en los jardines de la mediana que transcurre entre las plazas de Neptuno y de Cibeles. La circulación en ambos sentidos, que había sido cortada durante la intervención policial, ha sido restablecida a las ocho y media. A esa hora, los empleados del Selur retiran las últimas tiendas de campaña y cargan en un contenedor de gran tamaño tablones, lonas, sillas y otros elementos que habían quedado tras la acampada. Los miembros del 15-M estaban acampados en esta zona desde el pasado 23 julio, tras llegar a Madrid la denominada marcha popular indignada, que salió a finales de junio desde Galicia, Murcia, País Vasco, Cataluña, Andalucía, Extremadura y Valencia. Al día siguiente, cientos de indignados marcharon por las calles de la capital bajo el lema No es la crisis es el sistema.

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